Txapulines al limón

miércoles, diciembre 21, 2005

La ardilla roja


Anoche, en cuanto terminaron los dos episodios de Roma, me disponía a irme a dormir, pero antes hice la preceptiva ronda de zapping. En City TV veo lo que parecen unos títulos de crédito... música: Alberto Iglesias ...dirección: Julio Médem. La ardilla roja. Muy apropiado, pensé. Justo el día que toca la (II) del top 10 de películas de los 90.

Fue la primera película de Médem que vi, y en su momento me sorprendió. Hoy, cuando ya considero a Médem uno de mis directores favoritos, su revisión me ha fascinado. Después de Vacas, La ardilla roja podría marcar el inicio de una trilogía, junto con Tierra y Los amantes del círculo polar. De hecho hay muchos detalles en La ardilla roja que enlazan directamente con las dos siguientes películas que haría el director, especialmente con Tierra. Básicamente el elenco de intérpretes es el mismo en ambas películas, y en ambas se nos cuenta una historia de amor que parte de una enfermedad mental: la amnesia en la que nos ocupa, y la doble personalidad en la siguiente. La aparición final del personaje de Félix (Carmelo Gómez) es prácticamente una puerta, un hiperenlace a Tierra, especialmente en la escena del sueño donde el paisaje de fondo pasa a ser del bosque del cámping de La ardilla roja a los desiertos rojos de Tierra y Félix arranca de los brazos de Jota (Nancho Novo) a Elisa/Sofía (preciosa Emma Suárez) como insinuando que en la próxima será él el protagonista.

Los encuentros casuales en fotografías o la imagen del avión como nexo de no-encuentro casual, son iconos que también aparecen en Los amantes del círculo polar. Para acabarlo de rematar, aparece un personaje secundario alemán llamado Otto.

Igual que Paul Auster en sus libros, éste es el juego que Julio Médem nos propone en sus películas. Además, tanto las imágenes como los diálogos son pura poesía.

La ardilla roja marcó un estilo y gana mucho situándola en el conjunto de la obra del autor.