Txapulines al limón

jueves, noviembre 24, 2005

Luna de Avellaneda


Juan José Campanella, el director de la fabulosa El hijo de la novia y de El mismo amor, la misma lluvia nos presenta una historia con el mismo actor protagonista de las otras dos: Ricardo Darín. Es la historia de la decadencia de un club deportivo y, a su vez, sirve como metáfora de la decadencia de la sociedad argentina. Las tres películas se caracterizan por la mezcla de secuencias con humor, con escenas tristes, o de ambas cosas a la vez, de esas de media sonrisa o de como-la-vida-misma. Sólo que en la que nos ocupa yo sentí que lleva un halo de pesimismo pegado a cada uno de sus fotogramas. Aquí el equilibrio no está conseguido, y gana la tristeza. Elegí un mal día para ver una peli argentina, supongo.