Txapulines al limón

viernes, noviembre 04, 2005

Las mejores películas de los 90 (VIII): Toy Story

Toy Story (1995) fue la primera película íntegramente modelada, animada y renderizada por ordenador. Hay bastante consenso, al que me uno, en que su continuación Toy Story 2 (1999) era mejor como película, y es un hecho que era muchísimo más avanzada técnicamente, pero ser pionero tiene su mérito, y reseñar la primera me da la oportunidad de nombrarla representante del resto de obras maestras de la compañía Pixar, que fácilmente podrían estar en esta lista.

Pixar empezó como la división de computación gráfica de Industrial Light and Magic, la compañía que George Lucas creó para hacer los efectos la primera Guerra de las Galaxias (el cuarto episodio, vaya). En 1986, Steve Jobs, cofundador de Apple, compró la empresa por 10 millones de dólares, y ese mismo año lanzaron su primer y famoso corto Luxo, Jr.. Hasta que salió Toy Story en 1995, hicieron varios cortos magníficos, siendo uno de ellos, Tin Toy (1988), el precursor inmediato de la película que nos ocupa. Incluso parece que en un primer momento se pensó en el muñeco de Tin Toy como uno de los protagonistas de Toy Story. Desde entonces hasta que el año pasado sacaron Los Increíbles y para el que viene sacan Cars (9 de junio en Estados Unidos, esperemos que no tarde mucho más en llegar aquí), todas sus películas son buenísimas. Desde luego no es la técnica lo que hace una buena película y eso en Pixar lo tienen clarísmo, que empiezan con una gran historia y un guión perfecto y originalísimo para cada película. Hasta ahora no han fallado. Aunque sus siete películas hasta ahora están coproducidas por Disney, y mucha gente las confunde como obras de Disney, Pixar es el sello de garantía. En la Disney ya están sufriendo para cuando se les acabe el contrato con Cars, ya si no fuera por las coproducciones con Pixar no levantarían cabeza desde su última época dorada de los primeros 90, con La Sirenita (1989), La Bella y la Bestia (1991), Aladdin (1992) y El Rey León (1994). Y para muestra el fracaso de Dinosaurios (2000), la primera película de animación en 3D que Disney hizo en solitario. Resulta que hace tiempo Disney anunció que haría Toy Story 3 (prevista para 2008) sin Pixar. Ciertamente será una prueba de fuego, y para mí una mala noticia, a priori, aunque queda el beneficio de la duda.



La película nos cuenta la sencilla historia de un niño que recibe el juguete de moda por navidad. Se trata de Buzz Lightyear, un muñeco galáctico. Pero no todo es tan simple, en el mundo que nos presenta el director John Lasseter los juguetes tienen vida propia, y el juguete preferido del chavalín, Woody, un muñeco de trapo con un mecanismo de cuerda que le hace decir frases grabadas y que representa un vaquero, ve peligrar su liderazgo con la llegada de su nuevo y tecnológico amigo. Sí, amigo, porque básicamente la historia que nos cuentan es la de la aparición y afianzamiento de una amistad, aunque sea entre juguetes. Por otro lado tenemos al vecino malvado, un niño travieso que se dedica a experimentar con los juguetes creando monstruos mutantes, lo que nos introduce el elemento maligno y la excusa para las correrías y la acción. Y como en toda Disney que se precie, la galería de personajes secundarios es de quitarse el sombrero y reir a gusto, uniéndolo a todos esos guiños cinéfilos que nos ganan a los apasionados del séptimo arte.

Técnicamente es una maravilla producto de su época (y sólo hay que ver cualquier película actual para ver lo que han evolucionado los gráficos por ordenador en estos diez años), aunque visto con perspectiva cantan mucho los personajes que no son juguetes. Ya se intenta que aparezcan poco, pero la piel humana o la del perro, la ropa, e incluso los movimientos tanto de humanos como del animal se ven forzados. Tan sólo cuatro años más tarde Toy Story 2 nos mostraría grandes avances en estos temas que todavía hoy siguen siendo objeto de investigación en computación gráfica (y que dure).