Txapulines al limón

viernes, noviembre 11, 2005

Las mejores películas de los 90 (VII): Sospechosos habituales

Sospechosos habituales (1995) está dirigida por Bryan Singer. Muy pocos conocerían hoy a este director si no fuera porque forma parte de esta tanda de buenos directores que, después de hacer una o dos modestas, pero muy buenas películas, se pasan a las grandes producciones, normalmente para adaptar cómics de superhéroes, y les dan su toque personal. Puede que el primero fuera Tim Burton con Batman (1989), pero el primero de la última hornada fue el dicho Bryan Singer, quien después de X-Men (2000) y X2 (2003) (la segunda parte de la anterior), se va atrever el próximo año con presentarnos su propia visión de Superman. Sam Raimi con sus casi tres Spiderman's, Ang Lee con Hulk, Christopher Nolan con Batman Begins, Guillermo del Toro con Blade II y Hellboy, e incluso, aunque a otro nivel, Peter Jackson y su gran trilogía de El Señor de los Anillos (2001-2003), serían otros ejemplos.

Sospechosos habituales es de esas películas que empezó siendo un estreno menor y gracias al boca a boca y las revisiones en video y DVD se ha acabado convirtiendo en una de las grandes películas de los 90. De entrada, el título de la película es un gran homenaje: es casi al final de Casablanca cuando el Capitán Renault, para proteger a Rick Blaine (¡qué grande, Humphrey!) de la muerte del alcalde Strasser, llama a la comisaría y ordena; "Detengan a los sospechosos habituales".



La película está planteada a partir del interrogatorio que un policía hace a Verbal Kint (fabuloso Kevin Spacey), uno de los dos únicos supervivientes de una explosión en un barco. El otro superviviente está en coma profundo. Tenemos por tanto una historia construida a partir de flashbacks, según lo que va contando el detenido. Esta historia es precisamente la de cinco sospechosos habituales, que después de una rueda de conocimiento y gracias a que se quedan retenidos una noche entera, planean un gran golpe. Hay, además, un nombre, una sombra, un hombre misterioso que está detrás de todo: Keyser Soze. La obsesión del policía es dar caza a este hombre y sólo el que está en coma puede reconocerle...

El elenco de actores está inconmensurable; Kevin Spacey, Chazz Palminteri, Benicio del Toro, Gabriel Byrne, Stephen Baldwin, Pete Postlethwaite, Giancarlo Esposito, ..., casi comparables a la jauría de Reservoir Dogs. El guión es milimétrico, piezas de puzzle que encajan una detrás de otra hasta que la pieza final provoca un terremoto narrativo. La misma narración de la historia, como también pasa en El club de la lucha, en muchas de Hitchcock, e incluso en Big Fish de Tim Burton, crea un metalenguaje narrativo-cinematográfico que provoca el planteamiento de lo que significa el cine como medio de contar historias. Y es que si me mienten bien ¿quién quiere la verdad?