Txapulines al limón

miércoles, noviembre 23, 2005

Las mejores películas de los 90 (VI): Cuento de verano

Cuento de verano (1996) no es solamente una historia de amor. Trata del amor sensual, del amor platónico y de la amistad, pero sobre todo trata del descubrimiento y de la confusión entre estos tres tipos de relación que un veinteañero inseguro padece durante sus vacaciones de verano en la Bretaña francesa. Eric Rohmer nos presenta una película sencilla, basada en diálogos, miradas y silencios. Casi sin música, la banda sonora son el sonido de las gaviotas, las olas del mar y las notas de la guitarra de nuestro protagonista. Gaspard llega a Dinard para pasar unos días de vacaciones de verano con su novia, quien se supone llegará un par de días después. Estos dos días él disfruta de la soledad, de su guitarra y de las posibilidades que le ofrece un pueblecito de la costa, como la playa y los crêpes. En los primeros minutos de la película nadie habla, tan sólo seguimos a Gaspard y vemos lo que hace, cómo se instala, cómo toca..., hasta que las primeras palabras que le oímos decir son las que usa para pedirle un crêpe a Margot, la camarera de la crepería. Al día siguiente la encuentra en la playa y empezará a surgir una amistad que se verá impulsada por la noticia que Léna, la novia del muchacho, llegará unos días más tarde. Mientras, Gaspard conoce a Solène en la discoteca, y se siente atraído enseguida por ella. Y por ir a pasar el fin de semana con Solène, deja plantada a Margot. La aparición por sorpresa de Léna aún complica más las cosas...



La película forma parte de una cuatrilogía llamada, obviamente, los Cuentos de las cuatro estaciones, siendo el Cuento de verano la tercera, cronológicamente hablando. Con las otras tres sólo coincide en el estilo y la temática de la inestabilidad y lo absurdo de las relaciones sentimentales, eso sí, cada una pasa en unos pocos días de la estación correspondiente. De las cuatro me quedo con el verano, el sol, las playas y las tres chicas a las que quiere Gaspard, a quien el sentido común le dice que sólo puede elegir una, y el corazón le replica que por qué no se puede quedar con las tres, si las quiere de forma diferente. A Léna la quiere porque es su novia y quiere casarse con ella y formar una familia, Solène le gusta, está buena y es divertida ¿por qué no echar un polvo?, pero Margot, ¡Ay! Margot..., Margot es tu amiga y eso es una barrera... ¿o no? Por favor, Gaspard, no lo pienses más y elige a Margot y no la sueltes nunca.