Txapulines al limón

viernes, noviembre 25, 2005

Las mejores películas de los 90 (V): La Ley de Herodes

La ley de Herodes (1999) es una brutal sátira contra la corrupción del poder en México. Hay quien cuenta que la peli estuvo siete años escondida en algún cajón porque a algún gerifalte le molestaba como un grano en el culo. El caso es que se estrenó en noviembre de 1999, curiosamente ocho meses antes del cambio de poder del PRI (Partido Revolucionario Institucional), el partido que llevaba más de setenta años en el poder, al PAN (Partido de Acción Nacional) en julio de 2000. Si se descuidan ni puede entrar en esta lista...

La acción está situada en el año 1949. El alcalde de un pequeño pueblo rural mexicano es linchado por sus habitantes acusado de corrupción. Para substituirlo, y desde alguna alta esfera, deciden mandar a Juan Vargas, el más inocente del partido, quien se presenta en el pueblo con toda la buena voluntad para arreglar las cosas. Sus primeras acciones serán poner un poste de luz e intentar cerrar el prostíbulo del pueblo, y es entonces cuando se topará con los auténticos poderes, la madame y, más tarde, el cura del pueblo. La corrupción y las ansias de poder le seducen y le absorben de forma natural e inevitable.



El juego de extrapolación mediante alegorías que presenta la película es brillantísimo. Es fácil imaginar el pequeño pueblo rural como el gran país que es México, el politicucho al principio inocente y después más cabrón que nadie, como una representación de la clase política mexicana, y del mismo modo, el cura es toda la Iglesia, la madame, los agentes corruptores como la mafia o las organizaciones ilegales, el médico, la fiel oposición, etc. etc., así, hasta la simbólica imagen de la pistola escondida en la constitución, o la del político aferrado al poste de luz, su única obra, pidiendo clemencia a una marabunta de ciudadanos enojados y armados. En cuanto a crítica destructiva se refiere, no queda títere con cabeza.

En una cultura popular mexicana donde reírse de las propias desgracias es la única manera de sobrevivir a tu propia bilis, las frases hechas y los dobles sentidos forman parte intrínseca del humor mexicano; por lo bajini, que no se note, pero que escueza. Para entender el título, sólo hace falta completarlo con el pesimismo conformista del "...o te chingas o te jodes, no hay de otra", que cualquier mexicano piensa, pero no dice por puritita educación, al preguntarle cuál es la Ley de Herodes...