Txapulines al limón

martes, octubre 18, 2005

Oculto


Después de la extraña pero interesantísima En la ciudad sin límites, el director Antonio Hernández nos presenta su siguiente película nada menos que a concurso en el Festival de Cine Fantástico de Sitges (ya sé que el nombre oficial del festival es otro, pero me quedo con el original). Pues en cierto sentido es un fraude, porque la peli tiene muy poco de fantasía, terror o ciencia ficción. Quizá porque algunos nos esperábamos otra cosa, la peli no cuajó y se llevó la más absoluta de las nadas como premio (premios que fueron acaparados por el cine asiático, como lleva años sucediendo). De todos modos, la peli no está mal. Básicamente es una historia de amor, pasión y celos, pero mostrada como si fuera un Hitchcock, donde los personajes nos ocultan sus intenciones y su verdadera personalidad hasta el final.

El punto de partida es la interpretación de los sueños que tiene Natalia, el personaje de Angie Cepeda (espectacular aquí y en El Pantaleón y las visitadoras, pero más conocida como la Fiorella de la telenovela Pobre Diabla). Natalia acude a un seminario sobre la interpretación de los sueños y en el turno de preguntas los explica por si el ponente es capaz de interpretarlos. Eso la pone en contacto con Alex (Leonardo Sbaraglia) y Beatriz (Laia Marull), quienes al intentar ayudarla entrarán en una espiral de atracción y pasiones. Son precisamente sus sueños las únicas escenas que se pueden considerar fantásticas en el film, y, además de darnos pistas sobre lo que va a suceder (a veces demasiadas), sirven para homenajear directamente a 2001: una odisea en el espacio. Al final de todo mi sensación fue que las piezas del puzzle no acababan de encajar, y a eso ayudó interpretaciones tampoco me resultaron del todo convincentes. Al final, una idea interesante que queda en poca cosa.