Txapulines al limón

viernes, octubre 07, 2005

Las mejores películas de los 90 (XII): Clerks

Clerks (1994) es una película que representa de forma digna el cine independiente estadounidense; es barata, marginal y muy personal. Es casi un capricho de su autor (en todos los sentidos de la palabra, ya que es productor, director, guionista, ideólogo e incluso actor) Kevin Smith.

Por cine independiente entendemos aquél que no está producido por ninguna de las llamadas majors de Hollywood. Es, por tanto, relativamente barato, lo que le confiere unas características un tanto especiales. De entrada tiene una apuesta personal detrás. Alguien se ha empeñado en hacer su peli, sacará la pasta de dentro de un calcetín bajo la cama, convencerá a unos cuantos amigos que trabajarám gratis para él y la hará cueste lo que cueste. Tenemos entonces actores desconocidos, nada de efectos especiales, una historia basada en diálogos e interpretaciones, muy pocas localizaciones y mucha libertad, lo que permite producciones con más violencia y sexo, o que traten temas que para el gran público pueden resultar demasiado descarados. Este último caso es el de Clerks.



Clerks, más que una historia hilada de principio a fin, es una sucesión de gags de situación con un hilo conductor que consiste en las aventuras que durante un sábado le ocurren a un dependiente de un pequeño colmado (de esos que abren a todas horas y donde venden de todo y que siempre son atracados en los vídeos de Noche de impacto) y de su amigo que trabaja en el videoclub de al lado. De forma descarada y sincera se retrata esta cultura tan norteamericana de la Pepsi y de Star Wars, de la gorra de béisbol y el hip-hop, del grocery store y el videoclub, del dependiente asqueado y del cliente tonto...

Kevin Smith estaba trabajando en la misma tienda donde rodó la peli, lo que explica la inspiración con que sus diálogos y situaciones vienen destilados (aparte de que las persianas estén bajadas durante todo el metraje, ya que sólo podía rodar cuando la tienda estaba cerrada). Smith observa la realidad desde el sentido común y se ríe de todo al mismo tiempo que nos hace partícipes. ¿Qué más podemos pedir?

Clerks marca un estilo que heredarán directamente el resto de las películas del personal director. Mallrats (1995), su siguiente película, nos explica las aventuras que otros personajes pasan al día siguiente en la gran superfície comercial de la ciudad. Son otros personajes, pero responden a los mismos tics generacionales, incluso hay situaciones que marcan ambas tramas. Persiguiendo a Amy (1997) es más de lo mismo, pero con más sentimiento (¡ah! ¡l'amour!). Estas tres completan la llamada Trilogía de Nueva Jersey. Luego llegó finalmente Dogma (1999), que nos presenta un punto de vista muy particular sobre Dios y la religión. Era una peli largamente prometida desde los títulos de crédito de las tres anteriores y resultó un tanto decepcionante. La debacle de Kevin Smith continuó con Jay y Bob el Silencioso contraatacan (2001) (donde los dos secundarios de la Trilogía de Nueva Jersey se convierten en protagonistas) y Una chica de Jersey (2004).

Y para 2006 parece que nos está preparando la segunda parte: Clerks 2: The passion of the clerks. Para quien no lo sepa, Kevin Smith tiene un blog al que llama My boring-ass life y el rodaje de Clerks 2 también se puede seguir en otro blog.

Hasta aquí las primera entrega de las mejores películas de los 90. Ya sólo faltan 11.