Txapulines al limón

viernes, octubre 21, 2005

Las mejores películas de los 90 (X): Los amigos de Peter

Los amigos de Peter (1992) es de esas películas que van a caballo entre dos géneros aparentemente opuestos como son la comedia y el drama y que acaban mezclándose en ese subgénero llamado comedia dramática, y que se nos presenta, aparte de como un magnífico ejemplo de oxímoron, como una ventana al mundo real de las relaciones humanas y los sentimientos.

La excusa argumental es perfecta: Peter invita a sus mejores amigos de la universidad (y sus respectivas parejas) un fin de año a su mansión después de diez años que se vieron todos juntos por última vez. La mayor parte están casados, con hijos, algunos divorciados, ..., y Peter, todavía solo. En el reencuentro, por supuesto feliz, todos recuerdan sus mejores años con alegría y añoranza, pero a medida que pasan las horas, y por culpa del (o gracias al) alcohol y algún que otro personaje que no estaba con ellos diez años atrás, surgen viejas rencillas, se reabren heridas que no han acabado de cicatrizar, y conoceremos algunos secretos sorprendentes.

Dirige Kenneth Branagh, quien antes había hecho Enrique V (1989) y Morir todavía (1991), y más tarde Mucho ruido y pocas nueces (1993), y sus dos grandes superproducciones Frankenstein (1994) y Hamlet (1996). Mi avispado lector ya habrá adivinado, si es que no lo sabía de antemano, que la obra de Branagh, cuando no hace adaptaciones directas de las obras de Shakespeare, gira en torno a ellas. Muchos calificaron su visión de Frankenstein como muy Shakesperiana, y En lo más crudo del crudo invierno (1995) narra las desventuras de un grupo de teatro por tirar adelante una versión de Hamlet. La última que hizo (Trabajos de amor perdidos (2000)), era también original del dramaturgo inglés, sólo que salió algo experimental y resultó en un musical. Incluso su próxima película será una adaptación de otra obra de Shakespeare: As You Like It. Quizá Morir todavía, que es un homenaje a Hitchcock, y Los amigos de Peter, son las dos únicas películas del director que se alejan del eje común.



Además de dirigir, y como en la mayoría de sus películas, Branagh también actúa, junto con la que en esos momentos era su esposa, Emma Thompson. Durante muchos años fueron mi director y mi actriz favoritos, lo que les confería el título de pareja perfecta. Hasta que se separaron cuando Frankenstein y ambos han ido bajando peldaños en mis preferencias y en sus respectivas carreras. Una verdadera lástima. El resto de interpretaciones son igualmente maravillosas, empezando por el mismísimo Peter, un sensacional Stephen Fry, y sin olvidar a la mamá de la Thompson, Phyllida Law (todo queda en familia), que interpreta a una encantadora ama de llaves.

Quisiera destacar, además, la música. A pesar de que el compositor que trabaja normalmente con Kenneth Brannagh, Patrick Doyle, precisamente en Los amigos de Peter no lo hace, la selección musical, sin música original y utilizando canciones de rock-pop ochentero anglosajón, no sólo es de alta calidad, sino que resalta el ambiente retro que requiere el reencuentro con viejos amigos.

En definitiva, podemos evitar el oxímoron rebautizando el subgénero a como-la-vida-misma. Luego hay quien dice que ésto es precisamente lo que no quiere ver en el cine porque ya lo tienen en casa. Personalmente pienso que si una película consigue hacerme reir y llorar casi al mismo tiempo, ha ganado también un lugar en mi corazón (y si es de los 90, probablemente también en esta lista).