Txapulines al limón

martes, octubre 18, 2005

La novia cadáver


Tim Burton lo ha hecho otra vez. Doce años después de la fabulosa Pesadilla antes de Navidad, volvemos a tener un maravilloso cuento gótico de los suyos animado en stop-motion. De nuevo, todo el universo burtoniano, sus neuras, obsesiones y cinefilias se destilan en poco menos de una hora y media de magia animada.

Esta vez el cuento no es original suyo. Hace más de un año publiqué una traducción del cuento original, que evidentemente está ampliado y dramatizado en la película. Tal como expliqué, el origen de la leyenda proviene de aquí:

En el siglo XIX el antisemitismo se extendía por toda Europa Oriental, incluída Rusia. Ocurría de vez en cuando que las bandas de antisemitas abordaban los grupos de judíos que se dirigían a una boda. Por ser la novia la que tenía que traer al mundo las nuevas generaciones, la sacaban del carruaje y la mataban, enterrándola todavía vestida con su traje de novia.

Estos hechos reales dieron origen a algunas leyendas, entre ellas la de la novia muerta.


Ésto a Burton les sirve de excusa para volcar toda su fantasía y humor negro, dividiendo la realidad en el gris, aburrido y plagado de normas sociales mundo de los vivos y el colorido, alegre y desenfadado mundo de los muertos, este último directamente sacado del imaginario mexicano del día de muertos, cuando los niños comen calaveras de azúcar, se llevan flores naranjas a los cementerios y se preparan las comidas favoritas de los familiares muertos, no sólo para recordarles, sino para recordarnos a nosotros mismos que la muerte forma parte intrínseca de la vida y que siempre estará allí esperándonos. Es por eso que lo mejor es tomárselo con humor e ironía, y regalarnos una maravillosa película llena de fantasía.