Txapulines al limón

jueves, agosto 11, 2005

The Yes Men


¡Por fin he ido al cine en Budapest! Y ojalá lo hubiera descubierto antes. El cine al que fui se especializa en reestrenos en versión original de películas no estrictamente comerciales. Tiene dos salitas (la pequeña no tiene más de setenta butacas), en las que ponen varias películas en las diferentes sesiones. Un poco lo que era el Maldá en Barcelona (la cantidad de maravillas que descubrí en ese desaparecido cine) pero variando la programación a diario y sin la doble sesión. Entre otras cosas daban Crimen Ferpecto y ésta que vi: The Yes Men. Lo mejor: el precio. Normalmente cuesta 680 florines (2'80 euros), pero el martes es el día del espectador a mitad de precio. Sólo recuerdo pagar menos en el cine cuando en los veranos de principios de los 80 iba al Cine Playa de Castelldefels y me costaba 125 pesetas.

La peli en sí no es gran cosa. Es un documental que quiere seguir la estela de Michael Moore (incluso él mismo aparece al principio de la peli) y no le llega a la suela de los zapatos. Trata de unos señores cuyo objetivo es ridiculizar a la Organización Mundial de Comercio haciéndose pasar por ellos en diferentes actos y congresos, alegando que esta organización fomenta el subdesarrollo del tercer mundo y que trabaja únicamente en beneficio de las grandes corporaciones.

La peli empieza presentándonos los problemas de la globalización capitalista y explicando cómo consiguen hacerse pasar por la OMC. Después nos presenta la preparación y ejecución de las tres presentaciones que hacen, a cada cuál más surrealista.

En esta peli hay demasiadas cosas que no me cuadran, como que no me creo que te puedas hacer pasar por alguien para ridiculizarlo y que eso no sea ilegal. La auténtica OMC no aparece en ningún momento más que en una web, y, aparte de preguntarme cómo pueden financiarse viajes a Nueva York, Finlandia y Australia, la peli termina como un gran anuncio publicitario: "Afiliate a los Yes Men, cada vez somos más". Puedo estar de acuerdo con sus objetivos y con su forma de ver el mundo, pero ir por ahí haciendo el payaso no me parece la mejor forma de solucionar nada.