Txapulines al limón

jueves, agosto 04, 2005

Restauración

Viena, Praga y Budapest tienen arquitecturas parecidas. Edificios monumentales, con fachadas recargadas y espectaculares. La diferencia es que en Viena y Praga estos edificios están cuidados. Imagino que Viena tiene un programa de restauración que cada tantos años le pega un repaso al catálogo de edificios histórico-monumentales. He oído que en Praga todo ha sido cuestión de los últimos diez o quince años, desde la caída del comunismo. Por eso dije que se parecía más a Disney World que a una ciudad histórica, ya que tiene un aire a falso y plastificado, precisamente porque todo está nuevo y brillante. Parece que les ha salido bien, porque Praga es de las ciudades europeas que más turismo tiene.

Pero Budapest es distinto, excepto los ocho o diez edificios más monumentales y representativos (el Parlamento, el Castillo, la Catedral, la Sinagoga, etc.), lo demás da pena. No sé si es por desidia húngara, o porque realmente no hay dinero para estas cosas.

Hace unos días paseaba yo por la calle Andrássy, entre Oktogon y la Plaza de los Héroes. Es una calle llena de edificios impresionantes, de la alta burguesía de principios del siglo XX. Hoy, unos cuantos de estos edificios son embajadas, y son los que están completamente restaurados. Pero muchos otros ofrecen este aspecto:

Detalle de edificio

Detalle de edificio

Edificio

Edificio

Digo yo que en cuanto empiecen a caer ayudas de la Unión Europea para restaurar edificios, aquí habrá negocio.