Txapulines al limón

domingo, agosto 07, 2005

Historia de la animación por ordenador

(1982-1998)

La magia del cine. O cómo fotografiar cosas que no existen. Desde que el cine es cine se ha tratado de explicar cosas que ocurren en lugares extraños, con personajes inventados; feos, verdes, peludos, de un solo ojo o con tres tetas. Todo es mentira, ya lo sabíamos. Pero ahora aún lo es más. Hasta hace unos años había que filmar una maqueta para tener la Estrella de la Muerte y pintar de azul a unos pobres desgraciados para que parecieran Morlocks. A excepción hecha de la animación tradicional (léase "dibujos animados"), para filmar algo imaginado había que recrearlo en el mundo real en forma de decorado, maqueta, maquillaje, etc.
Pero desde hace unos años ya no es necesario que Ray Harrihausen mueva los muñecos tiranosaurus rex ni que dentro de los alienígenas de Marte haya hombres bajitos pasando calor. Ha llegado la computadora al cine.

Tron (1982) fue la primera. Y qué mejor excusa que una historia de un chico que se mete dentro de un juego de ordenador para recrear los escenarios y la iluminación con gráficos por computadora en 3D. La primera imagen renderizada completamente por ordenador pertenece a La ira de Khan, esa segunda parte de Star Trek que se hizo por el mismo año. Y de aquí "hasta el infinito y más allá" ;-). Ejemplos varios. 1985 El secreto de la pirámide: un caballero hecho con cristales de colores se desprende del ventanal de la iglesia donde moraba para atacar al cura en plena alucinación computerizada. 1991 Terminator 2: el malo de metal líquido. 1993 Parque Jurásico: gigantescos animales prehistóricos. Posiblemente de la segunda mitad de los 80 deberíamos destacar los avances en los cortos animados por ordenador, los auténticos predecesores de lo que sería el primer largo completamente animado por computadora: Toy Story (1995). Casi monopolio de Pixar (la productora de Toy Story aún hoy afiliada a la Disney, y esperemos que ya por poco tiempo) podemos nombrar los cortos Luxo Jr. (1986), de la que la juguetona lámpara protagonista pronto formaría parte del logo de Pixar, Tin Toy (1988), donde un tierno bebé juega con, y desde la horrorizada y gigantesca perspectiva de, un muñeco de hojalata y Knickknack (1989), donde un muñeco de nieve encerrado en una de esas medias bolas de cristal de souvenir lucha por escapar e ir al souvenir que está a su lado, donde una bella señorita de la que está enamorado toma el sol en la playa de Miami. La producción de cortos de Pixar no ha parado ni siquiera cuando empezaron con los largos. Muchos de ellos complementan las películas y se añaden como extras en los DVD's, como El coche nuevo de Mike, o Jack-jack attack, aunque de los últimos años, destaco dos: el fantástico Geri's Game (1998), donde un viejito juega al ajedrez consigo mismo, y el divertidísimo For the Birds (2000).

Podemos citar por curiosidad un par de películas que además de ganar el Oscar por sus mejores efectos especiales, también han ganado el de mejor película, cosa que no era muy común, ya que los efectos por computadora no solían darse en producciones serias candidatas a grandes premios. Forrest Gump (1994) y Titanic (1997) aplican estos efectos para hacer más realista la historia. Por ejemplo, para cortarle las piernas al amigo de Gump o para obtener vistas del Titanic que ni la más grande de las grúas nos podría dar.

Disney se lleva la palma en los 90 añadiendo a sus ya clasicos dibujos animados en 2D, algunos efectos impresionantes en 3D, como el salon de baile de La Bella y la Bestia (1991), la alfombra de Aladdin (1992) o la estampida de El Rey León (1994). Y a partir de ahí Pixar comienza su producción de largos completamente animados por computadora con Toy Story y Bichos (1998), una increíble historia de hormigas en lucha contra sus represores los saltamontes. Simultáneamente a la producción de Bichos, Dreamworks inicia Hormigaz (1998), otra increíble historia de hormigas en lucha, esta vez, contra su impuesto sistema dictatorial. Nunca sabremos quién le robó la idea a quién, pero valió pena, ambas películas son magníficas.

(1999-2005)

En los últimos años, el uso de la animación tridimensional se ha generalizado, y hoy prácticamente cualquier película comercial tiene efectos 3D. Hasta el año 2000, la escena 3D era excepcional, a no ser que fuera un largo 3D de Pixar. Pero, como siempre, llegó George Lucas para revollucionar el cine con una nueva trilogía de La guerra de las galaxias y, para el Episodio I (1999) no llegó a tiempo, pero para el Episodio II (2002) se propuso que todas las escenas de la peli tuvieran algún efecto 3D, y aún en la conversación más trascendente vemos una ventana con naves paseando en el exterior. Frente a Lucas, Peter Jackson y otra trilogía: El Señor de los Anillos. Por fin una historia que se apoya firmemente en los efectos especiales para ser contada, y que sin ellos sería muy difícil de contar, y no al revés, donde la historia sirve para lucir los efectos. De todos los avances que aporta la trilogía de Jackson, destacamos uno: Gollum.

Pixar no ha bajado el listón en estos años y ha seguido desde Toy Story 2 (1999), Monstruos S. A. (2001), Buscando a Nemo (2003), Los Increíbles (2004) y ya esperamos que llegue Cars (2006) aunque falte un año. Después habrá la separación definitiva de la Disney, quienes vuelven a estar en horas bajas, después del boom de principios de los 90, y a ver con qué nos salen. Incluso el cine español se empieza a animar (valga el doble sentido), y nos sorprendió con El bosque animado en el 2001, la misma productora, Dygra films, acaba de estrenar El sueño de una noche de San Juan, y ya tienen proyectos para los próximos cuatro años.

¿Y qué nos depara el futuro? Parece que la industria tradicional cinematográfica todavía no asume que ya todo es digital, y que el uso de la carísima película virgen pronto será reliquia de nostálgicos, como ya lo es el montaje tradicional de cortar y pegar trozos de película. Todos estos nuevos procesos abaratan el coste de hacer una peli, igual que los canales de distribución actuales tampoco tardarán en extinguirse. Ver una película en cine o en casa ya no es tan diferente con los Home Cinema y el DVD y lo único que ofrece el cine es poder ver la peli unos meses antes (aquí discrepo con lo que acabo de escribir, soy de los que todavía piensan que vale la pena ir al cine, pero me extendería demasiado).

Con la animación 3D pasa algo parecido, los programas se abaratan y el ordenador que uno tiene en casa es lo suficientemente potente para renderizar casi cualquier cosa. Con algo de habilidad e imaginación un solo animador puede trabajarse un buen corto en unos pocos meses, Razorbuzz nos muestra varios ejemplos cada semana.

En cualquier caso, siempre lo más importante es partir de un buen guión y una buena historia que contar, y esperamos que tanto Pixar como Peter Jackson todavía nos den muy buenas lecciones sobre eso.

(versión corregida y aumentada de un artículo que escribí en 1999)