Txapulines al limón

sábado, julio 02, 2005

... y vino la policía

Pasó el martes pasado. En un pequeño apartamento alquilado por unos italianos celbrábamos el cumpleaños de uno de ellos, y, como siempre, la despedida de unos cuantos. Nosotros, los cuatro españoles, llevamos unas latas de cerveza, pero al llegar nos recibieron con dos barreños de los de lavar la ropa llenos de sangría. Fue llegando gente hasta que llegamos a ser más de treinta y en una de las veces que llaman a la puerta aparece una señora de unos 65 años, en bata y pegando gritos en húngaro. No había nadie en la fiesta que entendiera su idioma, pero sabíamos perfectamente lo que quería decir. En realidad, para ser una fiesta de treinta personas, no hacíamos mucho ruido y se ve que ya habían tenido problemas con la señora, quien cuando se cansó de pegar gritos, se fue. Eran como las diez y media de la noche.

La fiesta pasó tranquila y sin mayores problemas hasta la una de la madrugada. Sólo Filippo, el del cumpleaños, era el que quería la música más alta y el que gritaba más, también hay que decir que estaba como una cuba. Hasta que llegaron cinco policías, quienes, con mejores maneras que la señora, también hablaban sólo húngaro. Nos pusimos de acuerdo cuando todos entendimos la misma palabra, que tenía que ser italiana: "Finito".

Desalojamos, y hacia un bar a seguirla.