Txapulines al limón

jueves, enero 20, 2005

Temporada de patos


Hacía casi un mes que no iba al cine, y eso para mí es, no sólo un sacrilegio, sino también un hecho excepcional en temporada navideña. Nos decidimos por uno de los pocos estrenos mexicanos que pasan por aquí y la acertamos. Es una peli bastante experimental, pero vayamos por partes.

Todo empieza con varias postales en blanco y negro que bien podrían estar en cualquier exposición de fotografía titulada ciudad vertical: bellas fotos que muestran la fealdad del hormigón, las plazas duras y los cables eléctricos. De fondo la melodía de una divertida canción de Natalia Lafourcade[1]. Después, dos preadolescentes se quedan solos en casa, llega la vecinita y un repartidor de pizzas, y ya la tenemos montada. Podría ser perfectamente una obra de teatro, todo basado en los diálogos, una sola localización y muy pocos personajes, a quienes vamos conociendo e identificándonos con ellos, mientras nos reímos con sus historias, sus ocurrencias, sus recetas de pastel, sus formas de resolver el pago de una pizza o de no querer pagar los platos rotos de un divorcio, las dudas de la adolescencia y el aburrimiento de un domingo que, seguramente para ellos será, por insospechado, el más inolvidable de los domingos. Y un par de toques de realismo mágico, por un lado, y/o (a veces se confunden) surrealismo buñueliano, para darle un sabor agridulce y delicioso a este pastel de cumpleaños. Y al fondo, el cuadro de unos patos que vuelan en forma de "v", porque es la mejor forma de volar en comunidad.

[1]No se pierdan esto:


El PATO

Un pato que va cantando alegremente cua cua.
Cuando se encuentra un lindo gato miau miau
Para cantar bossa nova.
Un ganso se entusiasmo alegremente cua cua
Para cantar hacia la gente cua cua.
Y un perrito que ahí estaba empezó a cantar.

Cuando quería ensayar
el pobre pato se desafinó
cuchi cuchicu no le sale
Sus notas feas eran peor que las del gato
la voz del pato era mas que un desacato.
Y en la nota final lo empujaron al agua
y se puso a nadar.
<Cui cui cui cui cui cui un pato>>

Se entusiasmó alegremente cua cua
para cantar hacía la gente cua cua
y les canta bossa noa.

Cuando quería ensayar
el pobre pato se desafinó
cuchi cuchicu no le sale.
Sus notas feas eran peor que las del gato.
La voz del pato era más que un desacato.
Y en la nota final lo empujaron al agua
y se puso a nadar.
<Cui cui cui cui cui cui un pato...un pato>>

Sacada de aquí.