Txapulines al limón

martes, diciembre 21, 2004

El padrino II


Imagino que las películas de la saga de El Padrino son de esas que hay que ver varias veces y cada vez captas detalles nuevos y cada vez gustan más, precisamente por esos detalles. El problema es la primera vez: todo es un lío, un embrollo, un culebrón, vaya.

Dicen que aquí se rompe el mito aquél de que nunca segundas partes fueron buenas y la segunda supera la primera (como Toy Story). Al menos se demostró en su momento cuando, igual que la primera, El Padrino, parte II ganó el Oscar a la mejor película. A mí sí me gusta más porque no es una continuación al uso, sino que esta segunda parte intercala la historia de Michael (¿qué he de decir de Al Pacino?), el hijo de Vito Corleone, con el origen del mismísimo patriarca, en que se supera con creces el reto de cambiar a Marlon Brando por Robert de Niro. Si Brando creó el personaje, de Niro lo borda.

Supongo que hay mucho que hablar y no sé por dónde empezar. Si queréis comentar, adelante (pero cuidado que me falta la tercera), y hablamos. Yo por mi parte, prometo volverlas a ver, algún día.