Txapulines al limón

miércoles, diciembre 22, 2004

El fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Webber


Mi mayor temor era que Joel Schumacher no hubiera hecho un buen trabajo. Pero sí lo ha hecho, lo ha conseguido. Ha conseguido poner en imágenes cinematográficas el fantástico y maravilloso musical que arrasa en Broadway, Londres y medio mundo desde hace ya varias décadas. La verdad es que se trataba simplemente de no tocar demasiado, el trabajo estaba ya todo hecho por Webber (el gran creador de musicales junto con Stephen Sodheim) y Harold Prince, el director de la obra. No hacía falta nada más y se agradece una versión cinematográfica, al menos para que pueda apreciarla quien no ha tenido la oportunidad de ver el espectacular montaje teatral de Londres o Nueva York. De vez en cuando la obra teatral se deja caer por aquí, se pudo ver en Madrid durante dos años hasta el verano pasado. Precisamente el doblaje al castellano se ha hecho con los intérpretes de la obra de Madrid, que ciertamente cantan muy bien, pero que también se nota que no son profesionales del doblaje porque "canta" (valga la rebuznancia) el doblaje de las partes habladas, especialmente en los personajes de Christine y Raoul. Yo, mientras tanto, me voy a seguir quejando de que no me pongan las pelis en versión original en Girona. ¡Ah! Y no me gustó demasiado el duelo de espadas, ahí aún tenían que inventar menos, está todo hecho desde Errol Flynn.

En definitiva, hay que verla, pero sobretodo, hay que escucharla y dejarse llevar por esas notas de un mono con platillos sobre una caja de música...