Txapulines al limón

viernes, julio 30, 2004

Las películas de la semana

FAHRENHEIT 9/11

Después del gran éxito de Bowling for Columbine, Michael Moore ha vuelto a hacer una gran película. Fahrenheit 9/11 es divertida, ágil, irónica, demoledora, y a veces terriblemente dramática, y consigue lo que pretende, que es mostrarnos una caricatura (aunque quiere vendérnoslo como un retrato, es una caricatura) de un presidente de los Estados Unidos que nunca mereció estar donde está, ni por cómo llegó ni por todo lo sucedido desde entonces. El propósito de esta película en formato documental es simplemente abrir los ojos a los estadounidenses para que el próximo noviembre echen a Bush de la Casa Blanca. En este sentido la película tiene fecha de caducidad y muy poca trascendencia, al contrario que en Bowling for Columbine donde la mierda ventilada salpicaba a toda la sociedad estadounidense y por extensión a la cultura capitalista-occidental, en Fahrenheit 9/11 el ataque es dirigido contra Bush y su administración. En cualquier caso es una película muy recomendable, eso sí, se recomienda al espectador tener los ojos bien abiertos para no confundir los hechos explicados con la forma como se explican. Los hechos que se nos cuentan (la manipulación electoral, las vacaciones del presi, la telaraña de relaciones teñidas de negro petróleo, la guerra contra Afganistánm e Irak, etcétera.) son suficientemente graves no sólo para exigir la dimisión de toda la cúpula administrativa actual de los Estados Unidos, sino también para procesar a más de uno, empezando por el tonto de Bush. Pero ciertamente Moore utiliza todos los medios formales a su alcance (el motaje, la música, la voz en off, la ironía, el drama...) para manipular nuestros sentimientos y ponernos de su lado. En este sentido, Hitchcock (sólo por nombrar al mejor) también lo hacía, y no para contarnos hechos, sino historias, invenciones de alguien... Mi propuesta es que nos dejemos manipular, que disfrutemos del espectáculo, y luego al llegar a casa cada uno es libre de creerse o no lo que ha visto.

STATE AND MAIN

En un pueblo pequeño, el cruce de sus dos calles principales es el centro del pueblo y allí está todo, allí ocurre todo. Nuestro pueblo se llama Waterford, está en Vermont, Nueva Inglaterra, y es el lugar perfecto para rodar una película llamada El viejo molino porque lo tiene todo, su librería, su estación de bomberos y su molino... bueno, su molino no, porque se quemó, pero ya es demasiado tarde, no hay dinero, así que lo más fácil es... ¡cambiar el título de la película! Bajo esta premisa argumental David Mamet nos ofrece su satírica visión del mundo del cine como ya lo hicieron Robert Altman (El juego de Hollywood), Barry Sonnenfeld (Cómo conquistar Hollywood), o Woody Allen (Un final made in Hollywood). State and Main es una comedia coral de alta densidad en diálogos, detalles y situaciones, algo que adivino muy propio de su director (del que sólo he visto su intriga hitchconiana La trampa). La película tiene muy buenos diálogos, grandes actuaciones y es muy divertida.

SUEÑOS DE UN SEDUCTOR

Sueños de un seductor es una comedia típica de Woody Allen, donde él es el autor de la obra de teatro original, guionista y actor, trata sus típicos temas de pareja, el personaje interpretado por él es el típico neurótico, torpe y gafe personaje que siempre ha hecho, pero misteriosamente no dirige Woody Allen, sino Herbert Ross. Es un caso parecido a lo que sucede en Pesadilla antes de navidad, película que es de Tim Burton, trata sus temas, se encuadra a la perfección en su filmografía, pero no dirige él sino Henry Selick. En este caso la explicación está en el perfil técnico requerido para una película de animación. Pero en el caso de Sueños de un seductor, en 1972, Herbert Ross no había hecho más que un par de películas desconocidas. Dejando ahí el misterio, y suponiendo que si Allen hubiera sido el director, el resultado hubiera sido el mismo, nos encontramos con un gran homenaje a los personajes de Humphrey Bogart, especialmente a los de El halcón maltés y Casablanca, donde el duro de los duros seduce y rompe corazones sin perder la postura. Bogart aparece como el Pepito Grillo del protagonista, consejero y maestro de la seducción. Diane Keaton es aquí el contrapunto femenino, en su primer papel en una película de Woody Allen y en el mismo año que participó en su primera gran película El padrino.

En fin, una comedia con un Woody Allen algo más cargante y payaso de lo habitual, pero que tiene a su favor los homenajes a Bogart y Casablanca, y el formar parte histórica de una filmografía (la de Allen) que hay que completar.

BATMAN Y ROBIN

Monumental, cargante, inútil y desgraciado número de circo con el único propósito de ser la cuarta película de la serie de Batman. Empezando por el casting (del que sólo salvo a George Clooney, quien creo mejor que Michael Keaton y Val Kilmer para el personaje y que tendría que haber estado en la serie desde el principio) y el diseño de producción y terminando en el horrendo guión, nada queda del maravilloso enfoque que dio Tim Burton al personaje. En paz descanse el murciélago y casi que mejor no resucite.

(Últimas noticias: Batman begins, la verdad es que la quinta promete, el director es Christopher Nolan, el de Memento)