Txapulines al limón

viernes, julio 02, 2004

Burro catalán

Un día de estos pensaba escribir sobre este tema del burro catalán, pero ayer leí en el periódico un artículo de Josep Maria Espinàs que me quitaba las palabras de mis pensamientos, especialmente la idea de la ironía, os lo paso...



ARTÍCULO // PEQUEÑO OBSERVATORIO

EL BURRO PROPIO DE CATALUNYA

Hace unos años descubrí que existía un tipo peculiar de asno, conocido con el nombre de burro catalán. Alguien avisó de que se encontraba en peligro de extinción y, si no recuerdo mal, un grupo de personas se propuso impedir que esta variedad desapareciera.

Parece que la iniciativa ha tenido éxito, porque ahora incluso se han hecho pegatinas con el burro catalán, una iniciativa de unos jóvenes de Banyoles. Dicen que más de 25.000 coches ya llevan pegatina, especialmente por las carreteras de Girona, aunque no he podido comprobarlo porque últimamente no he ido por allí.

A primera vista, identificar la catalanidad con un burro no es muy reconfortante, pero ésta es la gracia --siempre que se sepa entender--. Es el símbolo contrapuesto a la silueta del toro de Osborne, que ahora hemos visto aplicado en algunas banderas españolas. El burro no exalta, como el toro, el mito, la raza, la embestida furiosa. El burro es un animal modesto, trabajador, paciente.

La apuesta que han hecho los autores de la pegatina es arriesgada, porque es inevitable que algunos catalanes no quieran ser identificados por un burro. Pero yo pienso que se darán cuenta de las posibilidades de la ironía. Es verdad que hemos tenido que trabajar y a veces recibir bastonazos. ¿Es un demérito? El asno es un animal resistente. Y no existe, quizá, ninguna fuerza tan potente para conseguir afirmarse como el humor que somos capaces de proyectar sobre nosotros mismos.

El hecho es que la aceptación de esta pegatina es tan notable que ya han salido unas cuantas imitaciones y variantes. Y hay quien discute sobre la autoría de la idea. Lo que significa que la idea es buena. Yo espero que se solucione cualquier pleito, y que seamos capaces de ponernos de acuerdo cuando algo funciona. A lo largo de la historia varias veces no lo hemos conseguido, y es entonces cuando hemos sido unos burros. Junto a la soberbia imagen del toro español, la del humilde pero tozudo burro catalán puede dar mucho juego.

Josep Maria Espinàs

Noticia publicada en la página 006 de la edición de Jueves, 1 de julio de 2004 de El Periódico - edición impresa.