Txapulines al limón

martes, junio 15, 2004

Las películas de la semana

ATRÁPAME SI PUEDES

El último Spielberg antes de que este fin de semana se estrene The Terminal en Estados Unidos es la historia (supuestamente basada en una historia real) de un falsificador de cheques (Leonardo di Caprio) y la persecución de éste por parte del agente del FBI (Tom Hanks) encargado del caso, que evidentemente no tiene otra cosa que hacer que perseguirle, primero por todo Estados Unidos y luego por todo el mundo (estos del FBI deben de tener presupuesto ilimitado).

Excepto la semirabia que me da la trampa ésta del principio ("based on a true story") y el final (sin (demasiados) Spoilers: "Actualmente Frank Abagnale hace esto ésto y aquello"), que es lo que tiene en común con los telefilmes de sobremesa de sábado y domingo en A3, y también aparte de su casi excesiva duración, la peli en sí es entretenida y hasta cierto punto disfrutable. Y es que Spielberg tiene oficio, sobre todo cuando no se pone pesado con dramas familiares y traumas infantiles, y se dedica a mostrarnos acción, que es lo que mejor sabe hacer (la serie de Indiana Jones es lo mejor que tiene este hombre en su filmografía desde mi modesta opinión). En resumen, un Spielberg sin muchas pretensiones nos presenta una peli normalita para pasar el rato.

DOLLS

La tercera de Kitano que veo y una nueva sorpresa. Si las dos que había visto tenían poco en común, Dolls no se parece en nada a El verano de Kikujiro o Brother. Hoy toca la última del ciclo (Zatoichi) y estoy muy expectante. Por cierto, si además de estas cuatro hay alguna de Kitano imprescindible, estoy abierto a propuestas.

Dolls son tres historias de amor fou, narradas en pura poesía visual y apenas enlazadas por algunos encuadres comunes. En realidad hay una historia principal que se rellena con las otras dos historias, de menor importancia en metraje, pero fundamentales para dar un poco de ritmo a la película. Son tres historias tristes y dramáticas que son un buen material en sí mismas pero de muy difícil factura, y es en este complicado equilibrio entre el dramón y el azucaramiento empalagoso donde Kitano encuentra el punto justo en la fotografía, la música, el montaje, en definitiva, la forma de contar, enlazar y enlazarnos en las tres historias. Es el punto de equilibrio donde viven la belleza, la armonía y la poesía.

BLADE

Habiendo visto la segunda primero, de la primera me esperaba muchísimo más de lo que me encontré. Al menos la segunda tenía su gracia en el personajillo de Santiago Segura y sus salidas ("torentetré") y seguramente me dejó mejor sabor de boca por el buen oficio de su director Benicio del Toro. Parece que el director de la primera (Stephen Norrington) sólo sabe hacer que estropear el material medio decente que tiene entre manos (ver la última chapuza que hizo con La Liga de los Hombres Extraordinarios) y es que está claro que viene del mundo de los efectos especiales y mejor se hubiera quedado allí. Imagino que después de lo que ha hecho, los comiqueros le deben de tener ya crucificado ;).

Y como ya he visto Zatoichi, porque lo anterior lo escribí ayer, pues ahí va...

ZATOICHI

... o las aventuras de un samurai ciego. Zatoichi es una película que tiene, en su forma de contar la historia, mucho que ver con Brother, no sólo por su argumento, que traslada el mundo mafioso (o yakuza) de Los Angeles al ambiente samurai de un pueblito japonés de hace unos siglos, sino también por su forma de tratar los flashbacks y sobre todo por cómo mezcla el humor socarrón característico de las películas de Kitano con una violencia extrema, casi gore. Kitano vuelve a protagonizar un film después de su desaparición momentánea en Dolls, esta vez con pelo oxigenado, los ojos cerrados, la cabeza ladeada y un inseparable bastón que esconde una afilada hoja que parece esconder la vista que al personaje de Zatoichi le falta y la intuición necesaria para acertar en todo momento donde más le duele al enemigo. Excepto por la máxima esa de "los demás sentidos se agudizan", no se nos explican los "superpoderes" del ciego, pero no hace falta, sabemos que nuestro pequeño héroe siempre sabrá dar la estocada fatal contra la mafia local. Como en las demás pelis de Kitano, hay un nutrido grupo de personajes en la órbita del protagonista que no tienen desperdicio; las geishas, el sobrino, la tía, los viejos del bar, los mafiosos, el guardaespaldas, ... Lástima de la coreografía del final, a la que con mucho gusto le pegaría un tijeretazo, porque prácticamente me estropea la peli.